Las minas terrestres continúan siendo una amenaza persistente y letal mucho después de finalizados los conflictos armados que las originaron. Estos artefactos, diseñados para matar o mutilar indiscriminadamente, permanecen activos bajo tierra durante décadas, representando un riesgo constante para civiles, especialmente en áreas rurales donde el acceso a la información y a los servicios de emergencia es limitado.
Según datos de la ONU, cada año miles de personas mueren o resultan gravemente heridas por explosiones causadas por minas o restos explosivos de guerra. Una parte significativa de las víctimas son niños, quienes, debido a su curiosidad natural y desconocimiento del peligro, se convierten en blancos involuntarios de estos dispositivos.
Desde el año 2005, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el 4 de abril como el Día Internacional de información sobre el peligro de las minas y de asistencia para las actividades relativas a las minas, una fecha clave que busca concienciar a la comunidad internacional sobre las consecuencias humanitarias, sociales y económicas de estos artefactos explosivos, aún presentes en más de 60 países del mundo. La finalidad de esta conmemoración es múltiple: visibilizar el impacto devastador de las minas antipersonal en la vida de miles de personas, rendir homenaje a las víctimas, reconocer la labor de quienes trabajan en su remoción, y renovar el compromiso de los estados con la erradicación total de este tipo de armamento.
Una amenaza a la seguridad, la paz y el desarrollo
El uso de minas no solo constituye una violación a los derechos humanos, sino que además obstaculiza seriamente el desarrollo económico, social y ambiental de las naciones afectadas. Las tierras contaminadas por minas no pueden utilizarse para cultivos ni infraestructuras, generando pobreza, hambre y desplazamientos forzados. En este contexto, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible incluye entre sus prioridades la erradicación total de las minas antipersonal y la asistencia integral a las víctimas, como parte de su objetivo de construir sociedades más seguras, inclusivas y resilientes.
Compromiso global: un llamado urgente a la acción
A pesar de los esfuerzos internacionales y la firma de tratados como la Convención de Ottawa (1997) —que prohíbe el uso, almacenamiento y producción de minas antipersonal— aún existen países que no han ratificado el acuerdo o que continúan utilizando estos dispositivos en conflictos armados actuales.
El 4 de abril no es solo una fecha simbólica, sino una oportunidad para reflexionar y actuar. La eliminación de las minas terrestres es un paso necesario para alcanzar un mundo más justo, seguro y en paz. La sociedad civil, los gobiernos y las organizaciones internacionales deben redoblar esfuerzos y recursos para garantizar que ninguna persona más pierda su vida o su futuro a causa de una guerra que, en muchos casos, ya terminó hace tiempo, pero cuyas consecuencias siguen activas bajo tierra.

